El primer
objetivo del tratamiento nutricional es ayudar a la persona con diabetes a
alcanzar y mantener un control metabólico óptimo. Esto incluye alcanzar y
mantener uno niveles de glucosa lo más cercano posible al valor de la persona
no diabética que sea seguro, es decir, sin hipoglucemias, con la intención de
prevenir o reducir el riesgo a desarrollar las complicaciones de la diabetes.
Además, tiene que permitir reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares,
y unos valores de tensión arterial considerados óptimos para la reducción del
riesgo arterial.
El segundo
objetivo, es prevenir y tratar las complicaciones agudas de la diabetes, como
la hipoglucemia y la cetosis, ante enfermedades intercurrentes las
complicaciones crónicas de la diabetes, si éstas aparecen, obviamente, el
mejorar el estado de salud a través de la elección de los alimentos
considerados más saludables es un objetivo del tratamiento nutricional.
En resumen
podemos decir que los objetivos de la dieta en la diabetes son:
§ Mantener o acercar el peso al ideal.
§ Contribuir a normalizar los niveles de glucemia.
§ Disminuir el riesgo cardiovascular (niveles de lípidos
y tensión arterial).
§ Contribuir a mejorar el curso de las complicaciones
asociadas a la diabetes, si existen.
§ Adaptarse a los gustos de los pacientes.
Para poder cumplir con estos objetivos es imprescindible que el paciente tenga unos conocimientos básicos de nutrición.
En la
diabetes tipo 1, se debe y puede realizar una dieta libremente planificada, una
vez un educador lo ha enseñado adecuadamente. De esta manera, el enfermo puede
adaptar su plan de alimentación al menú familiar y laboral, así como adaptarse
mejor a sus gustos.
Este tipo de
dieta se conoce como dieta por equivalencias o por raciones y consiste en
planificar diariamente unas cantidades de alimentos “genéricos”, representantes
de grupo, según las calorías elegidas y el reparto calórico prefijado, y
adjuntar unas tablas de equivalencias para sustituir esos genéricos, por otros
alimentos.